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Las artesanías son otra forma de conocer Cuenca
Publicado el: 2017-11-21
Cuenca es hermosa no solo por el trazado urbanístico y su gente hospitalaria, sino también por la riqueza artesanal que dinamiza el turismo.

Las artesanías son otra forma de conocer Cuenca

 

POR: Lineida Castillo. Redactora de Viajes de El Comercio

 

Cuenca es hermosa no solo por el trazado urbanístico y su gente hospitalaria, sino también por la riqueza artesanal que dinamiza el turismo.

 

Esta urbe está hecha de barro, de hierro forjado, de madera tallada, de bordados, de paja toquilla, de orfebrería y tejidos. Todo con finos acabados, que es el testimonio de tradiciones que todavía perduran en la urbe azuaya.

 

Por estas potencialidades, desde diciembre de 1999 la capital azuaya ostenta el título de Patrimonio Cultural de la Humanidad, otorgado por la Unesco.

 

Para conocer a fondo a algunos de los tesoros de esta ciudad, se deben incluir en la visita a Cuenca a varias galerías artesanales ubicadas en el Centro Histórico de la ciudad, a sus ferias permanentes ubicadas en la plaza Rotary, en el Centro Artesanal Casa de la Mujer, en la Plaza Santa Ana. Junto a estos se encuentran cinco barrios que concentran a los artesanos por oficios por ejemplo La Convención del 45 con los alfareros, Las Herrerías con los herreros, El Vecino con los hojalateros, Todos Santos con los panaderos. No hay una cifra oficial, pero de acuerdo con los cálculos de las autoridades locales, existen no menos de 10 000 artesanos en la ciudad.

 

Desde sus diferentes actividades, ellos abastecen –con sus finas obras- a los mercados locales, nacionales e internacionales. En los recorridos de la ciudad no solo se llega a conocer el producto final de estos artesanos, sino que también se pueden conocer los talleres en los cuales se construyen joyas, sombreros, cruces de metal, entre otros objetos propios de la zona. Los precios de estos varían desde unos cuantos dólares, hasta sobrepasar los USD 100. Todo dependerá del material y del talento. 

 

Por las joyerías del Centro cuencano Destacan las creaciones en filigrana con diseños andinos. En el Centro Histórico, los colores y texturas guían y atraen a los turistas hacia las galerías, talleres, ferias, museos y templos. Estos espacios guardan un festín cultural y, al recorrerlos, se disfruta del trabajo manual de hombres y mujeres, herederos de un legado ancestral inca-cañari.

 

Se puede visitar, por ejemplo, el taller-galería de Andrea Tello, ubicado en la Esquina de Las Artes, donde existen otros 30 artesanos en diferentes oficios. Sus creaciones son en filigrana y ha investigado sobre los símbolos de las vestimentas andinas para crear sus colecciones en oro y plata. Otra alternativa es la platería Mama Quilla ubicada en la calle Luis Cordero y Sanguirma. Esta tiene un taller donde el turista conoce sobre la elaboración de una joya bajo la técnica de la filigrana.

 

Cuenca se ha destacado por la manufactura de los emblemáticos sombreros de paja toquilla. La técnica del tejido fue reconocida por la Unesco, como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad. Por toda la urbe, pero principalmente en las parroquias rurales de San Joaquín y Sayausí, Checa y Chiquintad, están las talentosas tejedoras, portadoras del conocimiento ancestral. Para conocer sobre este proceso, no se puede pasar por alto un recorrido por La Casa del Sombrero, ubicada en la Calle Larga, donde funcionó la primera fábrica de este producto. En ella, el visitante conoce sobre la historia del tejido con fotografías antiguas, una amplia sala de exhibición y otra de ventas.

 

El barrio de Las Herrerías, ubicado en el sureste de la ciudad, es uno de los más tradicionales de Cuenca. Allí empieza y termina la concurrida avenida Huayna Cápac y también se asientan los talleres de los herreros, artesanos capaces de fundir el hierro y crear adornos utilitarios. Antiguamente, a este sector llegaban los campesinos con sus caballos cargados de productos y era el límite de la zona rural. Las Herrerías nunca dejó de ser atractivo y, por eso, a diario llegan clientes a comprar los llamativos candelabros, cruces, lámparas, faroles, esculturas, en los más de 10 talleres. Humberto Guerra tiene 36 años y 22 en este oficio. Su taller está lleno de hierros, que han sido transformados en adornos para los jardines o salas.

 

El barrio de los alfareros El barrio Convención del 45 ofrece un paseo artesanal inolvidable que seduce a los visitantes con un paseo artesanal de gran nivel. Entre las angostas calles están los talleres de Eduardo Segovia, 79 años, y José Encalada, 84, alfareros talentosos que, con sus obras originales, han brillado dentro y fuera del país. Heredaron el oficio de sus padres y aprendieron a moldear el barro en la niñez, cuando este barrio era conocido como de ‘Los Olleros’, porque concentraba a más de un centenar de familias de ceramistas. Por sus abuelos, conocen que la zona era una mina de arcilla y que se producía gran cantidad de ollas para los mercados del país. Ellos traspasaron el umbral de lo simple y se especializaron en crear objetos utilitarios y esculturas.

 


Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/viajar/artesanias-forma-conocer-cuenca-ecuador.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

 

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